Trilogías en fantasía, ¿necesidad o inercia?

El tres es un número mágico. Introducción, nudo y desenlace. Tesis, antítesis y síntesis. Padre, hijo y espíritu santo. Esa magia del tres se extiende también a las novelas de fantasía.

Parece que no podemos evitar las trilogías. No podemos huir, no hay donde esconderse. Ni como lectores ni como escritores. Existe al parecer una ley universal, un Poder Absoluto, que obliga a que toda historia de fantasía sea narrada en tres partes. Y cada parte, un tomo. Y cada tomo, unos veintitantos euros.

¿Hay necesidad de escribir historias de fantasía en forma de trilogía?

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“Matar es fácil”, pero escribirlo, no

Quién lo hizo

La entrada anterior, y primera de este blog, era toda una declaración de intenciones. Y casi fallo. ¿Qué cómo iba a fallar? Porque me sorprendí el otro día pensando en lo que iba a escribir a continuación. Si sería bueno. Si sería suficiente. Si sería lo que espera la gente que sigue el blog.

Es muy fácil repetir los errores. No es tan fácil aprender de ellos: eso se queda para los sobres de azúcar. Así que dejemos el azúcar para el café mientras intento hilar sobre la marcha una idea que quiero contarte.

Una idea sobre asesinatos, libros, historias y el maravilloso formato “¿Quién lo hizo?”

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Nada empieza nunca

Y esta historia, al no tener principio, no tendrá final.

“Sortilegio”, Clive Barker.

Esta es una larga historia, pero la contaré de forma breve como merecen ser contadas las grandes historias. Porque en el fondo de una buena historia hay apenas una idea, como un golpe, una chispa: breve, fugaz y poderosa. A partir de ella puede gestarse un relato corto o una historia de cientos de páginas.

¿Por dónde comienzo la historia?

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