El Reino del Cuco

Vivimos en un mundo de fantasía y magia aunque en parte nos hemos olvidado de ellas o no les prestamos atención. Junto a nuestro mundo existen otros mundos repletos de maravilla esperando que crucemos a verlos. Incluso en nuestro propio mundo se esconden rincones, a veces rincones enormes, que contienen un sin fin de maravillas. Vivimos en Reino del Cuco.

Y así es como llamé a este blog después de cerrar mi otro blog, Nada empieza nunca. Ahora, después de hacer las paces con escribir en un blog y sobre todo conmigo mismo, he vuelto a empezar. Nada empieza nunca vuelve a empezar.

Es igual que este lugar. Hablo de lo mismo, soy el mismo. Así que te invito a que nos sigamos viendo allí. Si sigues este blog por correo recibirás las nuevas entradas igualmente (recuerda que siempre puedes darte de baja) Por tanto, esta es la última entrada aquí. Si me dejas, te llevo al mismo sitio, pero en otro lugar.

Seguimos en el Reino del Cuco, porque nada empieza nunca.

Un destello de oscuridad

un destello de oscuridad

Leer para buscar esa chispa de oscuridad que nos aterra en la vida. Escribir para enfocar la luz en ese punto de oscuridad.

Escribí esto en Twitter en octubre de 2016. No recuerdo a cuenta de qué ni de dónde vino. Tal y como vino lo pasé a palabras. Una idea que gira en torno a la oscuridad. Esa idea está relacionada con dos preguntas: por qué leemos y por qué escribimos. Y cómo se relacionan ambas.

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Siempre es Halloween

siempre es halloween

Estamos en la época del año en la que la frontera con el más allá se diluye. Da la impresión de que sólo en esta fecha se abren las puertas entre nuestro mundo y ese otro mundo de seres fallecidos, fantasmas, espíritus y toda suerte de seres que suponemos habitan en ese “otro lado”. O al menos, que esa puerta se abre con más facilidad. Pero en realidad los caminos que van de un mundo a otro (que tal vez no sean más que el mismo mundo) siempre están abiertos.

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El ego del lector

el ego del lector

Seguro que has oído hablar del ego, en general, y del ego del escritor, en particular. Cada cual tiene su ego y por tanto existen un ego del mecánico, de la ingeniera, del amo de casa y del bailarín. Pero es el ego del lector de lo que quiero hablarte, por dos razones: una, porque del ego del escritor ya han escrito muchas personas antes que yo y quiero destacar; dos, porque nadie habla del ego del lector.

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Leer es volver al hogar

leer es volver al hogar

Cuando digo que leer es volver al hogar, no me refiero por hogar a una casa física. Ni la tuya, ni la de tu familia. Ninguna casa, ningún edificio, aunque sea uno de mis tropos favoritos: volver al hogar de la infancia y encontrarse con un misterio. He elegido ese título porque el hogar es, dentro de una casa, el lugar donde está el fuego. Y si tú eres la casa, esa llama interior es tu hogar.

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¿Y la belleza?

la belleza

No sé bien qué intento decir con esto que escribo, pero sí sé que quiero hablar de la belleza. Lo que no sé es si sabré hacerlo.

Hay historias que son bonitas. Hay historias que son entretenidas. Incluso hay historias de las que decimos que son preciosas o maravillosas. Pero ninguna de esas cosas es la belleza a la que me refiero. O eso creo. Tampoco es la belleza impostada, la de frases grandilocuentes y palabras que no se utilizan de forma habitual desde la época de las dinosaurios.

¿Qué es la belleza? Y dónde está en la narrativa, que es a lo que voy.

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El misterio en la literatura: ¿resolverlo o contemplarlo?

el misterio en la literatura

Me gusta la literatura de misterio. Y me gusta el misterio en la literatura. Y me pregunto: ¿qué es el misterio Definir algo deja siempre un resquicio para el debate sobre lo que debe o no debe incluir una definición, sobre a qué se refiere el término. Qué engloba, qué alcanza.

Con la palabra “misterio” se me ocurren al menos dos modos de entenderlo, lo bastante diferentes como para producir dos tipos de novelas distintas, pero que pueden conjugarse a la vez en una misma historia.

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Umbría: tierra de fantasía y magia

Umbría

Anoche soñé que volvía a Umbría.

Deja que te hable de un lugar donde hay magia, magia de la buena, de esa que no se explica ni necesita reglas. Un lugar muy especial que espera tu llegada y la esperará siempre: Umbría.

Está por el norte de España. No sé exactamente cómo dar con él aunque ya haya estado allí dos veces. Supongo que podría trazar mi viaje: tren, autobús, coche incluso. Confío en que acabaría llegando. Estoy seguro de que Umbría me dejaría entrar, de que estaría allí esperándome.

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El eucalipto y “El señor de los anillos”

Hay un hilo, entre toda la maraña, que nos guía por un camino oculto a la vista, esquivo a los sentidos. A veces, a base de avanzar y avanzar, poner un pie tras otro, conocer nuevos lugares y gentes, el hilo parece desvanecerse. Pero ese hilo nunca desaparece, jamás. Es delicado, que no frágil. Hay gente que suele confundir ambas cosas creyendo que son lo mismo, y eso es un error.

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